Conducta adaptativa
La conducta adaptativa es el conjunto de habilidades
sociales, conductuales y prácticas que nos permiten desenvolvernos de mejor
manera y funcionar de forma más plena en los distintos ambientes en los que
vivimos.
Más allá de las subdivisiones con las que este concepto suele
explicarse para facilitar su comprensión y aplicación, lo esencial es entender
que nuestro cerebro parece funcionar como un enorme decodificador de la
realidad. En la medida en que ese decodificador está libre de interferencias,
prejuicios y bloqueos, aumenta nuestra capacidad para comprender el mundo que
nos rodea.
Dicho de otra manera, cuanto más tardamos en aceptar las
situaciones que se presentan, cuanto más recurrimos a la costumbre de etiquetar
todo como bueno o malo, y cuanto más nos resistimos a la realidad que vivimos,
más se satura ese decodificador interno.
A menudo nos preguntamos por qué algunas personas, a quienes
etiquetamos como "malas", parecen tener éxito. Una posible respuesta
es que muchas de ellas poseen una conducta adaptativa muy orientada hacia sus
objetivos. No desperdician energía preguntándose constantemente si algo es
bueno o malo ni deteniéndose en las implicaciones morales de cada decisión;
simplemente hacen lo que consideran necesario para alcanzar sus fines.
Esto, por supuesto, no significa que debamos imitar ese
comportamiento. Significa, más bien, que la capacidad de adaptarnos a las
circunstancias es una herramienta poderosa, cuyo uso dependerá siempre de los
valores de cada persona.
Como suele ocurrir, las cosas no son buenas o malas por sí
mismas; somos nosotros quienes les otorgamos ese significado. Una misma
herramienta puede utilizarse para construir o para destruir, para servir o para
perjudicar. La diferencia radica en la conciencia y en la ética de quien la
utiliza.
Lo verdaderamente importante es comprender que nuestra
capacidad de adaptación y crecimiento como seres humanos está muy por encima de
los límites que nosotros mismos nos imponemos. Cuanto más flexible sea nuestra
mente para comprender la realidad, mayores serán también nuestras posibilidades
de transformarla.

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