¿Por qué necesitamos conectar con
nuestra creatividad?
Ocasionalmente,
vemos a uno que otro personaje, ya sea en la historia o en la actualidad, que
logra sobresalir entre la multitud por sus ideas, por su talento artístico o
científico, o por cualquier otra cualidad que lo ubique dentro de cánones
especiales de éxito y distinción. También están aquellos que, siendo
talentosos, han permanecido en la sombra debido a alguna fuerza invisible que
impidió que sus dones fueran compartidos con la humanidad.
Nos guste o
no, hemos permitido que nuestra felicidad esté atada al éxito alcanzado dentro
del sistema, moviéndonos a merced de sus reglas y caprichos. Lo paradójico es
que ni siquiera conocemos cómo funciona el mismo sistema en el que pretendemos
triunfar.
De vez en
cuando aparece alguien en algún escenario, impartiendo una conferencia y
diciendo que debemos buscar aquello que nos haga felices para que nuestro
organismo funcione mejor, como una especie de escape de la rueda del hámster,
aunque sea por un rato. Sin embargo, en muchas ocasiones, ese bienestar también
está ligado al mismo sistema: viajes, entretenimiento, fiestas o paseos. Y, por
supuesto, todo debe suceder los fines de semana para relajarnos y recargar
energías.
No es que sea
una mala idea, pero sigue siendo más de lo mismo, ya que nos aleja de
comprender que, tarde o temprano, necesitamos conectar de una manera mucho más
profunda con nuestra creatividad.
Es necesario
conectar con esa parte creativa, y no solo como un "escape", sino
como un acto consciente. No todos tenemos la fortuna de que nuestra vocación,
aquello que consideramos nuestra misión de vida, coincida con la profesión u
ocupación que ejercemos.
Y, como dicen
por ahí: "Si no puedes hacer lo que amas, aprende a amar lo que
haces".
Este desfase
entre lo que realmente quisiéramos hacer y aquello que hacemos para ganarnos el
sustento es una de las principales causas de la incoherencia y la infelicidad
del ser humano. No consideramos necesario ser coherentes desde las cosas más
básicas y, por ello, de manera subconsciente, terminamos actuando según lo que
las circunstancias nos exigen.
Lo
verdaderamente importante sería sincronizarnos con aquello que realmente
queremos y necesitamos, porque allí reside nuestro propósito de vida. Para
lograrlo, debemos dedicar, de manera consciente, un espacio en nuestro día a
día a cultivar aquello que nos conecta con nuestra esencia creadora.
Somos la
creación de algo que trasciende nuestra comprensión y, como humanidad, hemos
pasado miles de años buscando respuestas acerca de ese "Creador". Tal
vez la respuesta siempre ha estado en nosotros mismos, a través de nuestra
capacidad creativa. Cuando esta se activa, pareciera sincronizar con una
frecuencia que nos conecta con esa fuente de inspiración. Desde allí, mediante
nuestros actos vocacionales, podemos encontrar muchas de las respuestas que
hemos buscado durante tanto tiempo.
Y, para
comprobarlo, solo hace falta ponerlo en práctica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario